Oye, ¿y si un vecino no deja entrar a su casa y la comunidad necesita reparar una avería?

IMAGEN OYE AVERÍAS

Oye, ¿y si un vecino no deja entrar a su casa y la comunidad necesita reparar una avería?

 

El técnico está abajo.
La herramienta preparada.

El seguro avisado.

Y la avería localizada.

 

Bueno, ¡casi!

Porque hay un pequeño problema; «para arreglarla hay que entrar en una vivienda«.

 

Y el propietario no abre. —Es que yo no tengo ninguna avería.

 

Ya tenemos el lío.
El agua no entiende de puertas

 

Imaginemos la situación.

 

Una bajante pierde agua.
La humedad aparece en el piso inferior.
El profesional revisa la instalación y determina que para acceder al tramo afectado hay que entrar en una vivienda.
Todo parece sencillo.

 

Hasta que llega la respuesta:

 

—A mi casa no entra nadie.

 

Y aquí empieza una de esas situaciones en las que una comunidad descubre que una avería puede estar dentro de una vivienda, aunque el problema afecte a todo el edificio.

Porque una cosa es que la vivienda sea de un propietario y otra que todo lo que hay dentro de ella sea necesariamente un asunto exclusivamente suyo.

 

 

“Pero es mi casa”

 

¡Por supuesto!

 

La vivienda es un espacio privado y el propietario tiene derecho a su intimidad y a decidir quién entra en ella.

Pero ese derecho no significa que pueda impedir cualquier actuación necesaria para la conservación del inmueble.

 

La propia Ley de Propiedad Horizontal establece, en su artículo 9.1.c), que el propietario debe consentir en su vivienda las reparaciones que exija el servicio del inmueble y permitir las servidumbres necesarias para determinadas actuaciones u obras comunes.

Y el apartado 9.1.d) añade la obligación de permitir la entrada en el piso o local para esos fines.
Eso sí, no significa que cualquiera pueda presentarse en casa de un vecino con una caja de herramientas.

La actuación debe estar justificada y vinculada a las reparaciones o actuaciones contempladas por la Ley.

 

Y mientras se discute, la avería sigue ahí.

 

Este es el problema.

 

Una comunidad puede tener perfectamente identificado qué hay que reparar.
Puede tener al profesional preparado.
Puede incluso tener al seguro trabajando en el expediente.

Pero si no se puede acceder al punto donde hay que intervenir, la reparación se puede retrasar. Y una avería que hoy parece controlable puede acabar provocando más daños.

Por eso, cuando se produce una situación así, lo importante no es entrar directamente en el “yo contra ti”.

 

  • Es organizar la actuación.
  • Explicar qué ocurre.
  • Por qué es necesario acceder. Qué profesional va a entrar. Qué trabajo va a realizar.
  • Y cuándo.

 

Porque muchas veces el conflicto desaparece cuando el vecino entiende exactamente qué se va a hacer y por qué.

 

¿Y si sigue diciendo que no?

 

Aquí es donde conviene no improvisar.

  • Ni amenazar.
  • Ni llamar al cerrajero por nuestra cuenta.
  • Ni convertir el portal en un juzgado.

 

Si existe una actuación legítima y necesaria y el propietario continúa impidiendo el acceso, la comunidad deberá valorar las vías adecuadas para hacer valer sus derechos.

Y aquí el administrador tiene un papel fundamental; «documentar la incidencia, coordinar a los profesionales, dejar constancia de las comunicaciones y asesorar a la comunidad sobre los pasos que correspondan».

 

Porque solucionar una avería no consiste únicamente en mandar a un técnico.
A veces consiste en conseguir que todos los implicados entiendan que hay algo más importante que ganar una discusión; “solucionar el problema”.

 

Una puerta cerrada puede convertirse en un problema para todos.

 

Y esto es lo curioso de las comunidades.

Lo que ocurre dentro de una vivienda puede terminar afectando al piso de al lado, al de abajo o a todo el edificio.

  • Una fuga.
  • Una bajante.
  • Una instalación común.
  • Una reparación urgente.

 

Y de repente, una puerta cerrada puede convertirse en el principal obstáculo para solucionar una avería.

 

Por eso, cuando alguien dice: —“en mi casa no entra nadie”, quizá haya que empezar por una pregunta diferente; “¿qué ocurre si para solucionar un problema de todos necesitamos entrar en la casa de uno?”

Porque en una comunidad hay espacios privados.

Hay elementos comunes.

Y, entre unos y otros, hay algo que también hay que gestionar; «la convivencia».

Y ahí, como casi siempre, lo mejor es saber qué dice la Ley, actuar con sentido común y no esperar a que una pequeña avería se convierta en un problema mucho mayor.

 

Oye, ¿y si mañana necesitamos entrar en tu casa para solucionar un problema de todos?

¿Sabrías qué hacer?

 

MABESU, tú administrador de confianza.

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